noviembre 02, 2008

Preámbulo de un "A manera de explicación..."

Hoy estuve leyendo a Pedro Calderón de la Barca y redescubrí, aunque quizás no lo termino de asimilar, que no hay para qué sufrir, si al fin y al cabo toda la vida es un sueño y los sueños, sueños son. El punto aquí es que si el buen Segismundo logró "soñando" una transformación, y de ser "cruel" paso a no serlo tanto y se dió cuenta de que esto era bueno -inclusive llegó a lo sublime- no veo yo razón para que mi mismo no pueda hacerlo también. Me gusta un diálogo en donde el principe le dice a la bella Rosaura: "No te responde mi voz,/ por que mi honor te responda;/ no te hablo, porque quiero/ que te hablen por mí mis obras". Ahora, y esto no lo redescubro sino que es algo que he tenido presente largo tiempo ha, a veces uno no habla, pero no por falta de ganas sino por sobra de significados y escacez de significantes. Te debo la explicación...

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